jueves, 17 de abril de 2008

VERDAD ESCÉNICA. CAPÍTULO 6 Y 7

Empiezan a ser previsibles y eso es una ventaja para mí. La convivencia grupal acentúa aun más los estereotipos. Para ellos tener un rol fijo (el rol en el que se encuentran más cómodos y/o el que les permite el grupo) es una cuestión de supervivencia. Ya sé que X tendrá el bajón a media clase, que F es el conciliador, M el aburrido, K intenta provocarme siempre, M es la seductora, etc. Así que me preparo un montón de juegos y propuestas escénicas y voy utilizándolas según como los veo ese día. Un poco profe, un poco mago con chistera, un poco domador de fieras. Seguramente el menos previsible soy yo, que intento sorprenderles en cada momento. Ahora me pongo duro, ahora los mimo, ahora les meto caña, ahora nos reímos. En fin, creo que voy dominando el tempo escénico del taller.
En cuanto a algunas provocaciones, han pasado a ser un juego que incorporo a la clase. Por ejemplo, si Kevin (nombre figurado) me dice, “profe, yo no me he preparado nada esta semana, porque me he estado tocando la polla”, me lo miro y le digo si va a ser eso, tocarse la polla, lo que nos va a mostrar en la improvisación. Kevin se ríe y aquí se acabó todo.
Estos chicos y chicas tienen que estar luchando en todo momento entre el niño que son todavía, atrapados en un cuerpo musculado por horas y horas de gimnasio y el tipo duro que intentan ser aquí dentro, y yo intento apelar al término medio entre una cosa y otra.
El último jueves ocurrió algo mágico. Miriam y Jonathan se habían puesto a parir minutos antes por una cuestión de celos. Ya me veía a Jonathan, que es una persona con muchas carencias y que necesita siempre la aprobación de los demás, y mucho más la aprobación femenina, cabreado y boicoteándome toda la clase. Así que los puse a trabajar juntos en un ejercicio. Consiste en llenar el espacio de objetos (pelotas, colores, folios, etc.) y, con una música relajante de fondo, jugar a que son niños de 2 años. Sólo tienen que dejarse llevar y ver que pasa.
Y lo que pasó fue algo precioso. Maria y Jonathan se miraron, se abrazaron, se dejaron llevar por la música, jugaron a ser niños, dibujaron, se tumbaron, se escucharon el uno al otro. Y, lo que es más sorprendente, el resto de alumnos, de normal ruidosos y un punto desconsiderados con el que está actuando, se lo miraban con un silencio respetuoso, sin aliento, tragando saliva. La constatación de que cuando hay verdad teatral en el escenario cualquier público se queda sin palabras.
Al acabar el ejercicio Maria y Jonathan continuaban sin mirarse a la cara, lo cual daba aun más valor a su ejercicio. Habían estado actuando, haciendo teatro, vamos. Quizás era la primera vez que lo hacían en estos meses de taller.
Empiezo a divertirme con este grupo.
Pero no pienso bajar la guardia.
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El CANDIDATO

9 de mayo de 2008, 21h, Teatro Principal de Castellón.

FACTORÍA LOS SÁNCHEZ

4 comentarios:

Esteruca dijo...

Me alegro un montón de que tus esfuerzos estén dando sus frutos. Lo que hubiera dado por asistir a ese ejercicio mágico... :)
Seguro que no será el último.
Un beso

Psikoloca dijo...

Que bonito ejercicio, me gusta si son capaces a través del teatro de romper las barreras, seguramente con el tiempo serán capaces de romper otras...

Anónimo dijo...

Muy interesante

P.

magatenea dijo...

M'agrada molt el teu blog, Sera.
El miro sovint.