"En el Tantarantana. Está siendo emocionante, aunque me ha costado un poco adaptarme a la sala. Eso de no tener al público cerca, en semicírculo, sin poder ver sus caras, requiere un plus de atención para percibir su respiración, por que si no me acelero, y yo, de por si nervioso, soy capaz de hacer el espectáculo en 15 minutos, y ¡sin doparme!
Pero cada vez estoy mejor y más cómodo. El sonido es perfecto y todo el equipo humano del Tantarantana te hace sentir como en casa, y eso ayuda. Ayuda mucho.
Un rasgo típico de los Sánchez, incrustado en su ADN: dejarlo todo para última hora. Ya desde el cole; tres meses de vacaciones y el último día tirado por la borda, amargo, acabando a toda pastilla los múltiples deberes del verano. O el tema de los papeleos burocráticos varios, con plazos amplios, exprimidos hasta el último segundo. O la gasolina; ¡la gasolina!, apurando el depósito, ¡y mira que el coche te avisa!, pero nada, ya me pararé en la próxima gasolinera...y padeciendo todo el trayecto. Es un gen, nos falta un gen, seguro.
Y ahora, en el Tantarantana, es la cinta que inaugura el blog en la obra. Nunca tengo cinta. Siempre corriendo por Barcelona para encontrarla, a última hora, en el último chino abierto de la ciudad; como ayer domingo, pateando la ciudad de punta a punta, en busca de la maldita cinta. ¿Es eso glamour?
El sábado vinieron mis padres y al final, mientras mi padre se rompía las manos aplaudiendo, provocando que yo saliera una vez más a saludar, mi madre me mandaba besos desde las butacas,
Pero cada vez estoy mejor y más cómodo. El sonido es perfecto y todo el equipo humano del Tantarantana te hace sentir como en casa, y eso ayuda. Ayuda mucho.
Un rasgo típico de los Sánchez, incrustado en su ADN: dejarlo todo para última hora. Ya desde el cole; tres meses de vacaciones y el último día tirado por la borda, amargo, acabando a toda pastilla los múltiples deberes del verano. O el tema de los papeleos burocráticos varios, con plazos amplios, exprimidos hasta el último segundo. O la gasolina; ¡la gasolina!, apurando el depósito, ¡y mira que el coche te avisa!, pero nada, ya me pararé en la próxima gasolinera...y padeciendo todo el trayecto. Es un gen, nos falta un gen, seguro.
Y ahora, en el Tantarantana, es la cinta que inaugura el blog en la obra. Nunca tengo cinta. Siempre corriendo por Barcelona para encontrarla, a última hora, en el último chino abierto de la ciudad; como ayer domingo, pateando la ciudad de punta a punta, en busca de la maldita cinta. ¿Es eso glamour?
El sábado vinieron mis padres y al final, mientras mi padre se rompía las manos aplaudiendo, provocando que yo saliera una vez más a saludar, mi madre me mandaba besos desde las butacas,
¿se puede pedir más?
Rafa Sánchez
Foto: Ana Y Serafín Sánchez en el Tantarantana.





