miércoles, 5 de marzo de 2008

CAOS EN EL TALLER. CAPÍTULO 4

Mikelina Capato, psicóloga y profesora de teatro en la cárcel de Milán, me lo comentó hace un tiempo, cuando hablábamos del trabajo con jóvenes que están en centros cerrados. Sera, es uno de los colectivos más difíciles, me decía.
Ella, en la prisión de hombres de Milán, cuenta con presos que asisten a sus talleres voluntariamente y con ganas. Cuando hay problemas de conducta siempre puede apelar a la madurez de sus alumnos. Al hombre que son.

Pero con adolescentes todo es más complicado. Cada jueves se presentan al taller derrotados por los días en el centro, cuesta arrancar pero acaban implicándose con ganas. Pero, cuando hay problemas, cuando se comportan como chiquillos, no puedo apelar a madurez que valga. Son adolescentes en ebullición, entre cuatro paredes inamovibles.
La cuestión es que el jueves pasado fue bastante movidito.

Empezamos con los ejercicios habituales y seguimos con un juego muy interesante (utilizado también en mediación). Cada alumno es un médico o una doctora al cuidado de un paciente que está a punto de morir, a no ser que le hagan un trasplante de corazón en las próximas horas. Al hospital llega un corazón a punto de ser trasplantado y el equipo médico debe decidir, en pleno, a qué enfermo debe trasplantar el corazón. Sólo puede salvarse uno y los otros pacientes morirán. Entre los enfermos hay variedad: uno de ellos está a punto de descubrir la vacuna del SIDA, otro es un padre de familia, una niña de 6 años, etc. Todos los médicos/alumnos tienen argumentos suficientes para defender su opción y se trata de intentar llegar a un consenso.

El juego funcionaba a la perfección. El nuevo con cara de pocos amigos (¿se acuerdan?), encontraba el ejercicio una chorrada, pero, a los pocos minutos, ¡como no!, defendía a su paciente a muerte.

El problema fue que dos de los alumnos, llamémosles Pedro y Juani, que la semana pasada eran "novios", estaban peleados. Empezaron con notitas, miradas asesinas y acabaron con insultos muy graves y con todo el grupo en una especie de incipiente motín, divididos a favor de uno y de la otra. Así que dije ¡se acabó!- que rollo profe, sí, sí, rollo vosotros. Venga siga. No, no sigo y en mi clase no quiero oír ni un insulto. Ni uno. Antes prefiero no hacer este taller.
Va profe, si esto no es ná.
En mi clase ni un insulto.

Sí, es verdad, se callaron, pero delante tenía un grupo de adolescentes asqueados de las broncas entre ellos mismos, con los guardias, con los educadores, asqueados del mundo. Pero adolescentes. Adolescentes en un centro cerrado educativo, menos duro que una prisión, sin duda, pero una prisión. Adolescentes. Tengo siempre presente las palabras de Mikelina.

Al final los adolescentes me animan. Va profe. Es Pedro el que la lía. Pero ¿vosotros queréis hacer teatro o no? Pues claro, profe, nos distraemos y nos lo pasamos bien.
A mi me encanta, dice Juani.


Cabrones.

7 comentarios:

Imma-Cal Roca dijo...

Que cruda realidad lo de estos chicos. Una se da cuenta que existen estas vidas cuando alguien que està dentro de su mundo, como tu, nos informas.
No te desanimes Sera, que será de ellos si todo se derrumba incluso el profe de teatro.
Lo haces de mil maravillas.

Jueves dijo...

Pues por eso, Sera, porque son adolescentes, el próximo jueves (¡no hay día más poético ni con más potencia!) a comenzar desde cero otra vez; es decir, a empezar con las mismas ganas...
Y si no se puede apelar al hombre o a la mujer que llevan dentro, pues llamemos a los seres humanos que llevan ellos y llevamos nosotros. Se parecen bastante, ¿no?

Ya que no puedo participar en tu taller (tendría que portarme bie, jeje, que ya tengo unos añitos) no sabes cuánto estoy disfrutando con tus crónicas. Hala, profe, que les gusta...

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Me gusta cómo lo enfocas. La experiencia es dura y difícil, pero enriquecedora y buena para ellos y para ti.

Esteruca dijo...

Mmmm, me pregunto qué hubiera pasado si hubieses utilizado, de algún modo, el enfado de Pedro y Juani para seguir con el ejercicio... ¿Demasiado arrisgado?

Sera Sánchez dijo...

Hola a todos y gracias por vuestros comentarios.
Muy buena sugerencia,esteruca.
No sé si era posible.
En todo caso hay situaciones que afectan también anímicamente al profesor y yo no estaba con la cabeza suficientemente fría para proponer algo así. Pero es muy buena idea. Sí, es arriesgada,pero puede hacerse.
Quizás, viendo como fue todo, sea una idea para proponer a posteriori, con la situación más controlada.
Está claro que delante de la misma situación hay diversas maneras de actuar.

Sólo puedo adelantaros que ayer (jueves) todo fue sobre ruedas.

Un abrazo

Aisinyemaya dijo...

Son muy entretenidas tus entradas, y tu trabajo interesante, lo de seguir con la bronca como escena si que creo que puede ser arriesgado desde luego, como te propone esteruca, pero no imposible, ¿trabajas a diario con los adolescentes? o solo vas los jueves a dar la clase de teatro?

En la comunidad terapéutica en la que yo trabajo el jueves hacen la representación de la obra que llevan trabajando desde hace meses, tengo unas ganas impresionantes, es un espacio donde se lo pasan muy bien, disfrutan, se desinhiben y aprenden habilidades sociales, si jeje, creo que a través del teatro se pueden aprender muchas habilidades, ... me encanta yo he hecho algo poquito, pero he hecho, algún día volveré, pero ahora no tengo tiempo, jejej, el trabajo, las danzas tradicionales del mediterraneo y balcanes, la UNED, pilates y los amigos, es suficiente jajajaj

Saludos

Sera Sánchez dijo...

Hola aisinyemaya, con estos adolescentes en concreto sólo trabajo los jueves. Lo cual tiene sus ventajas y desventajas.
un saludo